Recuerdo el día en que vi a Martín por primera vez. Llovía y me había refugiado en un café. Tenía un libro a mano, como siempre. Es el parapeto tras el que me escondo para que no me miren como un bicho raro. Sola, siempre sola, vagando sin rumbo, mirando al mundo como algo ajeno del que no formo parte. Aquel día me había puesto el disfraz de mujer sofisticada, un poco años cuarenta con sombrerito ladeado, carmín muy rojo, cara pálida, falda tubo. Me gusta esconderme detrás de los objetos y el atuendo. Allí estaba yo en mi rinconcito, muy en mi papel. El entró, miró a través de mi, me ignoró.
Despedida
Hace 8 años
4 comentarios:
Hola amiga,
Un buen comienzo. Más, más...queremos más
:-)
Muy bueno Anita... Bienvenida al mundo de los blogs, ahora sólo tienes que seguir el ritmo.
Besos,
Sara
Gracias amigos, seguiremos publicando
ea! nació la criatura y con muy buen aspecto, eh! vaya presencia. ahora, como dice sara... q vaya cogiendo peso.
welcome to the blogsworld & congratulations
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